El pacto sobre Gibraltar
- laboratoriio360
- 19 jun 2025
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El pasado 11 de junio de 2025, durante una reunión en Bruselas, se firmó un acuerdo sobre Gibraltar entre el comisario europeo Maros Sefcovic, el ministro español José Manuel Álvarez y el ministro británico David Lammy y el ministro principal de Gibraltar Fabián Picardo.
Este pacto entre Gibraltar y España, representa el cierre de uno de los últimos grandes asuntos del Brexit en la región, eliminando barreras, coordinando fiscalidad y reforzando la cooperación trilateral. Preserva la soberanía británica, pero abre una nueva etapa de integración funcional con España y la Unión Europea.
¿Qué incluye este acuerdo? El acuerdo de Gibraltar integra varios puntos:
El primero la eliminación de la Verja, es decir se derogan todos los controles en tierra entre Gibraltar y La Línea (España), facilitando el paso diario en unas 15.000 personas.
Se implantará un sistema dual de controles en el puerto y el aeropuerto que consiste en que España (Schengen) custodia el acceso al espacio Schengen, y Reino Unido/Gibraltar, mantiene sus controles de inmigración y orden público.
Se produce una integración entre Schengen y Unión Aduanera, lo que significa que Gibraltar se incorpora de facto al espacio Schengen y avanza hacia una unión aduanera con la UE; esto supone agilizar el comercio de mercancías.

En cuanto al tema de resonancia fiscal e impuestos indirectos, se han acordado nuevos principios sobre fiscalidad (impuestos al tabaco, convergencia tributaria, etc..), evitándose las distorsiones o el llamado dumping (práctica comercial que exporta productos a un precio inferior al que se vende en el mercado interno del país de origen o incluso por debajo del precio de producción).
Se produce entre ambos protagonistas del tratado, una cooperación ampliada, ya que el pacto incluye visados, justicia, control policía, empleo, medio ambiente, ayudas estatales, blanqueo, transporte y cohesión regional.
En cuanto a la soberanía, Reino Unido preserva la soberanía sobre Gibraltar, aunque acepta la presencia española en ciertos puntos de entrada, como la parte que van a destinar a espacio Schengen. España mantiene formalmente su reclamación sobre Gibraltar y el istmo, calificando, sin embargo, la actual valla como zona en disputa y no como una frontera internacional. Parece ser que España ha apostado por una estrategia pragmática: priorizar la normalización funcional y el desarrollo económico del Campo de Gibraltar antes que insistir en la soberanía.
Con este pacto se busca una estabilidad legal y económica para los trabajadores transfronterizos, residentes en la región tanto española como en Gibraltar.
El nuevo gobierno laborista británico destaca la reconstrucción de lazos europeos; sin embargo, sectores conservadores han criticado lo que consideran una cesión. Por su parte en España las críticas se han suscitado por falta de información;
Este acuerdo político deberá plasmarse primero en un texto jurídico definitivo que supere los procesos de ratificación en los parlamentos de España, Reino Unido y el propio Gibraltar, así como en la Unión Europea, con lo que nos encontramos aún al principio del camino.
El pacto se interpreta como una apuesta por construir “un área de prosperidad compartida” donde la Unión Europea juega un rol central y podría sentar las bases para soluciones cosmopolitas al viejo conflicto de la soberanía. Desde Bruselas este acuerdo se interpreta como una victoria para la UE, que demuestra, así, su capacidad para arbitrar y generar soluciones innovadoras en contextos Post-Brexit.
Conclusión, el pacto sobre Gibraltar parece ofrecer una mezcla de ganancias diplomáticas, seguridad jurídica y oportunidad económicas, especialmente para la España fronteriza. Sin embargo, aunque se prioriza la cooperación funcional, el conflicto de soberanía no se resuelve, quedando latente para futuros debates.











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