Incendios forestales en 2025: impacto ambiental y económico en España
- laboratoriio360
- 8 sept 2025
- 2 Min. de lectura
España atraviesa en 2025 una de las peores temporadas de incendios forestales registradas en décadas, con consecuencias devastadoras tanto para el medio ambiente como para la economía. Solo hasta finales de agosto, más de 380 000 hectáreas de superficie se han visto arrasadas por el fuego en el país, una cifra que supera ampliamente la de 2022 (310 000 hectáreas) y que equivale a un territorio 1,5 veces mayor que Luxemburgo. En el conjunto de la Unión Europea, los incendios han destruido más de un millón de hectáreas, el mayor registro desde que existen estadísticas comparables en 2006. El incremento de las temperaturas y las condiciones extremas de sequía han sido determinantes: de acuerdo con un estudio internacional de atribución, el cambio climático ha multiplicado por 40 la probabilidad de que se produzcan estos escenarios extremos, además de intensificarlos un 30 %.
El abandono de áreas rurales y la falta de gestión forestal han contribuido a agravar la situación, ya que grandes extensiones de vegetación seca se convierten en combustible altamente inflamable. La combinación de despoblación, olas de calor cada vez más frecuentes y falta de recursos de prevención genera un círculo vicioso que expone al país a crisis recurrentes.
El coste económico de esta ola de incendios es igualmente alarmante. Investigaciones estiman que en el sur de Europa una temporada media de incendios ocasiona pérdidas de entre 13 y 21 mil millones de euros al año, considerando daños a infraestructuras, cultivos, turismo y productividad. En el ámbito europeo, los incendios han generado históricamente pérdidas directas superiores a 2 500 millones de euros anuales, alcanzando picos de hasta 10 mil millones en 2017. En España, además de los gastos inmediatos en extinción que ya movilizan a más de 2 000 soldados, brigadistas y recursos internacionales, se suman las pérdidas en el sector agrícola, el desplome del turismo rural y el impacto financiero que el propio Banco de España asocia a mayores riesgos de crédito en zonas afectadas por desertificación e incendios.
Ante la magnitud del desastre, el Gobierno ha declarado zonas de emergencia en los territorios más afectados, lo que permitirá activar fondos especiales para la reconstrucción. No obstante, expertos y organismos internacionales coinciden en que la respuesta no puede limitarse a la reparación de daños. Resulta imprescindible una estrategia integral que combine prevención, revitalización del mundo rural, gestión activa de los bosques y adaptación al cambio climático. Solo así podrá España reducir el enorme coste humano, ambiental y económico que suponen los incendios forestales, cuya recurrencia se prevé cada vez mayor en las próximas décadas.












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