Mataró: detenido el líder de la red que promovía “cacerías” de migrantes
- laboratoriio360
- 16 jul 2025
- 2 Min. de lectura
La Guardia Civil ha detenido en Mataró a C.L.F., supuesto cabecilla del grupo “Deport Them Now UE”, una red digital de extrema derecha que habría coordinado ataques contra jóvenes magrebíes en Torre Pacheco, Murcia. La operación, autorizada por el Juzgado de San Javier, se produce tras varios días de tensión en la localidad murciana, donde patrullas vecinales alentadas desde Telegram derivaron en agresiones y amenazas racistas.
El grupo, que sumaba miles de seguidores, difundía audios y mapas con rutas “de vigilancia” y mensajes incitando a la acción directa. Usaban un lenguaje aparentemente informal memes, emojis, abreviaturas, pero tras esa estética se escondía una maquinaria de odio altamente organizada. Los investigadores incautaron ordenadores y móviles que revelan estructuras internas, turnos y hasta manuales de actuación en caso de detención.
Los hechos en Torre Pacheco no fueron espontáneos. Según la Fiscalía de Delitos de Odio, los ataques se planificaron desde marzo, cuando este grupo comenzó a crecer tras campañas virales en redes como Telegram y TikTok. El objetivo era claro: señalar a los jóvenes inmigrantes como enemigos públicos en barrios castigados por la pobreza y el abandono institucional.
La reacción política no se ha hecho esperar. El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha acusado a Vox de ser “la gasolina ideológica” de estos ataques. Desde el partido ultra, sin embargo, han evitado cualquier condena directa, mientras el PP mantiene un perfil bajo, denunciando los hechos pero sin mencionar responsables.
Periodistas como Miquel Ramos y Raquel Ejerique han alertado del peligro de estas redes, que convierten el odio en entretenimiento viral. “El problema no es solo lo que pasa en la calle, sino lo que se cocina en los chats cerrados, donde el racismo se disfraza de humor o de patriotismo barato”, señalan.
Mientras tanto, la comunidad marroquí de Torre Pacheco pide protección y diálogo. Líderes religiosos y vecinales llaman a la calma, pero advierten del miedo creciente. “Hoy han sido nuestros hijos, mañana pueden ser otros”, dicen.

La detención de C.L.F. es un golpe, pero no basta. El fenómeno no es un caso aislado, sino la punta de un iceberg donde confluyen precariedad, discurso ultra y desinformación. Frenar esta deriva requiere no solo policía, sino también política, pedagogía y justicia. Porque cuando el odio se organiza, no basta con apagar el fuego: hay que secar el combustible.











Comentarios