Submarinos Estratégicos y Diplomacia Nuclear: La Disuasión Silenciosa que Resurge en 2025
- laboratoriio360
- 6 ago 2025
- 2 Min. de lectura
En medio de un escenario internacional cada vez más tenso, marcado por rivalidades geopolíticas y desconfianza entre potencias, el despliegue de submarinos estratégicos con capacidad nuclear ha vuelto a ocupar un lugar central en la dinámica de seguridad global. Este resurgimiento, que recuerda a los tiempos más duros de la Guerra Fría, se ha convertido en un elemento clave dentro de la diplomacia nuclear moderna, donde la disuasión sigue siendo una herramienta fundamental, aunque ahora bajo nuevas reglas y con actores más diversos.
En el océano Pacífico, Estados Unidos ha intensificado su presencia mediante el despliegue del USS Kentucky, un submarino de la clase Ohio equipado con misiles balísticos nucleares Trident II. Esta acción no es casual. Washington busca enviar un mensaje directo a Pekín, en respuesta al creciente desarrollo militar chino y a las recientes pruebas con misiles hipersónicos. China, por su parte, ha fortalecido su flota de submarinos nucleares, especialmente los de la clase 094A, armados con misiles JL-3, capaces de alcanzar territorio estadounidense desde aguas cercanas a su costa. La presencia cada vez más activa de estos sumergibles en el Mar de China Meridional indica que el gigante asiático no está dispuesto a ceder en la pugna por el equilibrio estratégico en Asia.
Mientras tanto, Rusia ha reanudado patrullas estratégicas en el Ártico con submarinos de la clase Borei-A, como el Knyaz Vladimir, detectado recientemente en operaciones cercanas al archipiélago de Svalbard. Moscú argumenta que se trata de maniobras rutinarias, pero para la OTAN, esta actividad es un recordatorio del renovado interés ruso en la militarización del Ártico, un área de creciente valor geoestratégico debido al deshielo y la apertura de nuevas rutas marítimas.
En este contexto, la diplomacia nuclear intenta adaptarse a un entorno cada vez más complejo. La reciente Cumbre de Seguridad Estratégica en Viena, que reunió a representantes de Estados Unidos, China, Rusia, Francia y el Reino Unido, dejó en claro que existen intenciones de evitar una nueva carrera armamentista submarina. Entre las propuestas se discutieron mecanismos de verificación conjunta, protocolos de transparencia y la creación de zonas desmilitarizadas para submarinos estratégicos. Sin embargo, los avances concretos fueron limitados y las diferencias entre potencias, profundas.

Lo que emerge en 2025 es un nuevo tipo de equilibrio global, donde la disuasión nuclear no se expresa con desfiles ni declaraciones públicas, sino con silenciosos patrullajes submarinos a miles de kilómetros de la superficie. La opacidad inherente a estos despliegues incrementa el riesgo de malentendidos o accidentes, lo que vuelve urgente la necesidad de acuerdos multilaterales más sólidos y adaptados a los desafíos del siglo XXI. Bajo las aguas, la guerra fría nunca terminó del todo; solo se volvió más silenciosa y más difícil de rastrear.











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